almos 121 (RV60) -Jehová es tu guardador.
Cántico gradual.

1 Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
2 Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
3 No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
5 Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6 El sol no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.
7 Jehová te guardará de todo mal;
El guardará tu alma.
8 Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

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Comentario al Salmo 121

Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia."
Libros poéticos -Salmos Tomo-1. Editorial CLIE.

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Este es, dicen Cohén, «uno de los más populares salmos del Salterio, perfecta expresión de la confianza en Dios, y ha estado constantemente en labios de innumerables hombres y mujeres a lo largo de las generaciones, cuando han sentido la necesidad de un socorro que los mortales no les podían ofrecer». Así este salmo nos estimula a reposar en Dios y poner toda nuestra confianza en Él.

Versículos 1-8

1. Comienza el salmista declarando (vv. 1, 2) que el verdadero socorro procede de Dios. «Los montes» (v. 1) son los que los peregrinos divisaban al acercarse a la ciudad santa; sobre ellos estaba edificada Jerusalén (87:1; 125:2; 133:3). La pregunta que sigue sólo está puesta para dar mayor relieve a la respuesta del versículo 2: El socorro verdadero sólo puede venir de Aquél que hizo los cielos y la tierra y. por tanto, tiene poder suficiente para socorrer.

2. El mismo salmista, u otros del mismo grupo, responden con algo que añade seguridad (vv. 3, 4): El Guardián de Israel (comp. con 1 P. 2:25) está siempre en vela a favor de su pueblo: No se duerme (comp. con las frases burlonas de Elías a los profetas de Baal —1 R. 18:27). El Guardián del rebaño tiene cuidado de todas y cada una de las ovejas, lo cual nos sirve de gran estímulo, pues sólo un protector personal (de cada persona) nos inspira confianza.

3. Esa protección se especifica a continuación en tres formas, bajo el título general de Guardián; (A) La sombra (comp. 91:1) indica la protección de «refrigerio», tan ansiado por los expuestos al ardor implacable del sol de Palestina (v. 6). «La mano derecha» es aquí la posición en que se coloca el defensor (comp. con 109:31). La mención de la luna se debe, dice Cohén, «a la antigua creencia de que la luna tenía el poder de trastornar el juicio», de donde procede el vocablo «lunático». (B) El mal (todo mal) del versículo 7 indica toda desgracia proveniente del exterior, ya que la vida humana está expuesta a una gran variedad de accidentes ¡Gran consuelo es saber que los hijos de Dios están bajo la protección de su Padre Omnipotente en toda clase de circunstancias!

(C) La salida y la entrada del versículo 8 indican las actividades ordinarias de cada día. La persona sale de casa para dedicarse a su trabajo:
entra en casa para descansar o para dedicarse a las faenas domésticas. De modo especial, estos términos designan los viajes, en los que se necesita especial protección. El final del salmo (v. 8b) nos asegura que esta protección divina es continua y perpetua: «desde ahora y para siempre».